Una solución al alcance de la mano para la falta de trabajo

La formación de programadores ha posibilitado la creación de numerosos puestos de trabajo calificado, estable y "en blanco" durante una década. Pero pese a que las condiciones actuales le permitirían a la actividad un crecimiento explosivo, muchos, sobre todo a nivel dirigencial, la ignoran como si no existiera. No obstante, el proyecto está en marcha; ojalá logre nuevos impulsos.

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Resulta sumamente curioso que cuando se le pregunta a gente de Rojas, muchos dirigentes incluidos, cuáles fueron las últimas radicaciones industriales, suelen referirse a la Pop, a Monsanto, o alguna otra de ese tipo, ignorando el rol que en ese sentido ha jugado en nuestra ciudad la actividad de producción de software, su influencia en empresas locales, y la llegada de una de las corporaciones multinacionales líderes en tecnologías de la información, Neoris.

Una de las dependencias de la oficina de Neoris en Rojas

En nuestro distrito están dadas las condiciones para explotar esta actividad en todo su enorme potencial, con la posibilidad concreta de que se convierta en la principal fuente de empleo, al decir del encargado de la Oficina Rojas de Neoris, ingeniero Eduardo Matheu.

Rojas tiene sus herramientas de formación, tales como el Aula de la UTN (que el año próximo volverá a dictar la Tecnicatura en Programación) y el "Programa 111.000" implementado por la Escuela Técnica, a las que la UNNOBA se sumaría el año próximo; cuenta con empresas ávidas de contratar programadores, de las cuales la principal es Neoris, que hoy tiene cincuenta empleados pero podría tomar muchos más, ya que su crecimiento no tiene techo; y posee una moderna infraestructura de transmisión de datos, de última generación: la red de fibra óptica instalada por la Clyfer, en vías de cubrir toda el área urbana de la ciudad y sus localidades.

Si bien, en teoría, cualquier ciudad podría plantearse tener su polo informático, lo concreto es que Rojas ha dado innumerables pasos en ese sentido, y lo ha hecho sin siquiera una mínima planificación. No obstante, la realidad es palpable: La Tecnicatura en Programación que dicta la UTN existe en nuestra ciudad desde hace once años, y sus egresados trabajan, en más de un noventa por ciento, en la actividad que eligieron y estudiaron.

NEORIS, LA PRINCIPAL PERO NO LA UNICA

Neoris, una multinacional que tiene en Rojas una de sus seis oficinas argentinas, es la principal demandante de estos recursos humanos. Hoy tiene cincuenta empleados, y la mayoría son egresados del Aula Rojas de la UTN. Sin embargo, se ha visto obligada a emplear también a gente de otros lugares de la zona, y es precisamente ésa la principal limitación que sufre para seguir creciendo.

También hay otras empresas e instituciones necesitadas de programadores. Una de ellas es la Municipalidad, que al decir de su Subsecretario de Modernización, Cristian Marqués, aún tiene muchísimas áreas por informatizar, y numerosos servicios digitales más para prestar. Obviamente, para avanzar en estos proyectos necesitará recursos humanos capacitados, más de los que hoy tiene (algunos de los cuales son también egresados del Aula Rojas de la UTN).

La Clyfer es otra entidad cuyo potencial para el desarrollo de programadores es alto. Su área de Sistemas está hoy dedicada casi exclusivamente al mantenimiento de lo existente, y esto es debido a las características permanentemente cambiantes de las condiciones del mercado eléctrico. Pero la necesidad de desarrollo está, y además hay que tener en cuenta a un sector ciento por ciento TIC de la cooperativa: el N-Play, cuyo crecimiento tampoco tiene techo.

BAJA INVERSION, ALTA RENTABILIDAD, MUCHO TRABAJO

El desarrollo de software no exige inversiones monumentales, sino todo lo contrario. Los equipos informáticos no son caros, comparados con el equipamiento que requieren otras actividades, y quizás lo más importante es algo que Rojas tiene: una infraestructura moderna de transmisión de datos, materializada en este caso por la red de fibra óptica de última generación construida por la Clyfer.

Puede concluirse que, con lo que hoy existe, alcanza para crear un "entorno" apto para el desarrollo de iniciativas vinculadas con la programación, la consultoría y el desarrollo de software que, al decir del ingeniero Matheu, podría crecer en un ambiente de colaboración, generándose inclusive nuevos emprendimientos, como empresas locales o cooperativas de programadores, sin "canibalizarse" entre competidores, como ocurre en otros lugares.

Todas estas alternativas, sumadas a las instancias de capacitación que ya existen y a otras que podrían sumarse, podrían constituirse en un verdadero polo informático: un objetivo que para Rojas está mucho más cerca que para otros lugares; que no requiere grandes inversiones, y cuya instalación es relativamente rápida. Tiene una altísima capacidad de generación de puestos de trabajo calificado, un gran potencial en cuanto a la rentabilidad, un respeto absoluto por las cuestiones ambientales (es llamado con justicia "la industria sin humo") y una facilidad asombrosa para multiplicar experiencias.

En Rojas, lo único que falta para lograr todo esto es tomar la decisión.

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